El Fogón de la Editora

LA IGLESIA HABLÓ

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En una Venezuela que se cae a pedazos, en que sus grandes mayorías pasan todas las calamidades habidas y por haber, unos pocos y los curas son quienes se atreven a decir que las cosas, para la gente, están cada vez peores.

Allá los políticos, los candidatos, los gobierneros y enchufados solo hablan de cuatro o seis boberías, mientras el venezolano se derrite en medio de la vida que le han obligado a llevar.

Resulta ser más importantes si el régimen llegará a la trampa electoral del 28 de julio o suspende las elecciones por falta de interés. O si Diosdado dijo o no tal o cual cosa. O si a Cilia se le cayó la plancha. O si María Corina perdió unos kilos. O si Lacava allanó las granjas de minería de criptomonedas que él mismo permisó, para que se tragaran la poca electricidad que se produce y se distribuye en el país. En fin, lo que solo unos pocos decidieron que fuera noticia.

La Conferencia Episcopal, otra vez con valentía, le dice al país muy al contrario: “…no es suficiente conformarnos con sobrevivir”. Porque la gente de a pie cada vez tiene menos, puede menos y apenas sobrevive, entre unos ingresos en bolívares que cada vez compran menos bienes y servicios en dólares. La falta de empleos capaces de remunerar el esfuerzo de tantos venezolanos. La total ausencia de cualquier tipo de políticas públicas que apunten al mejoramiento de la calidad de vida en Venezuela.

Porque el país, el país de verdad, no el país de los políticos, es una sombra, un sálvense-quien-pueda que cada vez resulta estar más agotado, más cansado y con menos.

Atravesar otro día vivos no es suficiente aspiración para un ser humano del siglo XXI. Es que ni en una situación de guerra la gente puede conformarse con arrastrar la vida. Olvidar que una vez se puso un perfume bonito, o se pudo comprar un par de zapatos que le gustaba. O pudo mandar a sus hijos bañaditos y con todos los útiles a la escuela. En fin, que aparte de mantenerse con vida, también pudo soñar, aspirar y esforzarse por conseguir tiempos mejores.

Los curas están claritos. Una pequeña parte de la oposición también, lo mismo que la gran mayoría de la Resistencia al régimen. Pero es una tremenda realidad: el pueblo, el gran pueblo de Venezuela, se le perdió, se les escapó otra vez de entre las manos a tanto farsante que solo piensa en aquello que a las grandes mayorías ni le interesa ni le mejora su condición de vida.

www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad de la escritora

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