CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La Junta Patriótica de la Resistencia

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Venezolano: por favor, hagamos juntos este ejercicio mental. Agarremos a todos los ciudadanos inscritos en el Registro Nacional Electoral actual y “vigente”, que estén dentro del país. Imaginemos también que logramos inscribir al resto de la Venezuela que está dando vueltas por el mundo. Ahora pongámoslos a todos un domingo cualquiera del año 2024 en fila india, haciendo la cola para ir a votar en unas elecciones presidenciales.

Digamos que conseguimos convencer a todos los venezolanos que, votando en contra de la plaga del siglo XXI, despertamos de la pesadilla. Y la gente, mayoritariamente, sale a votar en contra del régimen. ¡Buenísimo!

Está de cajón: en condiciones legales, Maduro o quien sea que el régimen quiera medir, saldría derrotado en cualquier contienda electoral “normal” frente a quien sea, animal o vegetal. ¡Lo último que es el venezolano es estúpido!

Pero en la Venezuela del “mejor sistema electoral del mundo” no ha terminado, ni termina, ni terminará bien nunca ese cuento. La historia no miente. Llevamos 23 años de democracia participativa y protagónica, enterrados hasta el cuello dentro del fango de un sistema electoral en donde siempre, no importa las colas de votantes que se hagan, no importa la voluntad de las grandes mayorías, ni las ganas, ni la fe de la gente por un cambio real, ni el rechazo colectivo en contra del régimen, ni lo que sea; siempre, pero siempre, repito, la casa gana las elecciones.

Desde el Referéndum Revocatorio en contra de Chávez en 2004, los ensayos para practicar las Enmiendas Constitucionales, las contiendas Arias Cárdenas/Chávez, Manuel Rosales/Chávez, Capriles/Chávez, Capriles/Maduro, Falcón/Maduro y todas las elecciones para la Asamblea Nacional y Regionales, el hoyo negro del universo paralelo de la Smarmatic, se ha tragado la voluntad popular y ha puesto a la democracia al servicio y como vitrina de exposición solo hacia afuera; en exclusiva para un régimen fraudulento y tramposo que, cada vez que vamos a elecciones, dice ser más y más legítimo.

Yo no estoy ni inventando ni imaginando nada que no sea verdad. Nada que no tenga suficientes y contundentes pruebas. Pero, para que tanta miseria haya funcionado durante tanto tiempo, se ha tenido que contar con la participación callada y cómplice de las más altas cúpulas de la oposición venezolana. Una fuerza política corrupta y tarifada que ha convenido con el régimen muchas veces y ha vendido el esfuerzo, la emoción y los sueños de la mayoría del pueblo venezolano.

¿Para que insistir sobre lo que está a la vista? La oposición en Venezuela ha jugado al ping pong interminable de la complicidad con el régimen, todas las veces que se han llevado cabo elecciones y ella ha participado, a cambio de dinero, de privilegios y negocios para muchos de sus miembros, sus familiares y testaferros,

Y esa ha sido una de las claves de la tragedia continuada que lleva viviendo nuestro país. En Venezuela llevan años unidas el hambre con las ganas de comer. Se trata de otra forma retrasada y nefasta del viejo bipartidismo nacional, en una expresión aún más nauseabunda: ¡buenos y malos metidos en un mismo saco, jugando al juego de los roles!

Por cierto: los venezolanos que quieran ver en mí al Mensajero del Oráculo de Delfos, se están tapando ellos mismos los dos ojos con sus manos. Ya saben, hablo de aquel personaje de la Grecia Antigua que era enviado por un pueblo para hacerle una consulta al Gran Oráculo, en la Ciudad de Delfos. Y, si este regresaba con una respuesta que no le gustaba a la gente, inmediatamente lo mataban.

En Venezuela, tras todo este tiempo, no se pueden continuar “vendiendo” opciones de salida de esta desgracia de naturaleza milagrosa. Salidas electorales como si el país fuera un país normal, porque no lo es. Hace añales que Venezuela dejó de ser una democracia. Venezuela es hoy una tiranía con solo una capita cosmética de pintura electoral.

Y de paso, estamos solos; e invadidos por rusos, cubanos, chinos, iraníes y la narcoguerrilla colombiana. Venezuela solo cuenta con Venezuela misma. Por eso es que nos alquilan, nos arriendan, nos compran, nos revenden; nos usan de putas. ¿O no?

Pero podemos crear, fortalecer y echar a andar una JUNTA PATRIÓTICA DE LA RESISTENCIA que funcione como un gobierno-espejo. Un gobierno-espejo que logre acumular la fuerza y la potencia necesaria, a través de la construcción de soluciones de naturaleza pública, que obliguen al régimen a actuar en la dirección que el país requiere para detener su destrucción.

Exponiendo al régimen, con cada propuesta pública que llevemos a cabo, a la evidencia de su criminal incompetencia; al desastre que lleva a cabo sobre todo lo que toca, sobre todo lo que hace. Presionar a la dictadura, por dentro y por fuera del país, para que responda a las necesidades de las grandes mayorías de la nación, con una unidad de Gobierno en el Exilio que no deje dudas de que estamos en el propósito de salir de todos estos delincuentes.

No estoy hablando de soluciones esotéricas. Se trata de construir acciones colectivas de muchísimo trabajo y compromiso, pero que habrá que llevar a cabo en algún momento. Pues hay que reconstruir al país. Elaborar una nueva y realmente democrática maqueta de Venezuela, de Estado, y utilizarla como mecanismo de protesta, de confrontación.

Porque, ¡NO hay soluciones mágicas ni fáciles con las cuales resolver los problemas reales!

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