El Fogón de la Editora

LA TORTA BORRACHA DE AMOROSO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La gente de la oposición venezolana debe estar más contenta que muchacho con celular el 25 de diciembre por la mañana. Se les hizo la luz: el CNE les va a apoyar para sus elecciones internas. ¡Bendito sea Dios!

Tantos rezos, tanta cadena de oración acá y allá dieron resultados: ¡Elvis Amoroso bajó el dedo y les van a prestar las máquinas, al Plan República y la sala de totalización del CNE para hacer sus primarias. Quién sabe, si continúan jalando bolas de la buena hasta les sale cotillón electoral con la foto de cada uno de sus candidatos. Los “normalitos” y los “inhabilitados”, para que nadie tenga celos, para que a nadie le dé por pelearse.

Total, no importa. Con esta medida del régimen, lo que cuenta es la “intención”. Pero eso sí: la mala “intención”.

El punto es que tanto los unos como los otros no consiguen formas ni maneras para no enseñar las costuras. Dictadura y oposición, más arreglados entre ellos que nunca, sellaron un pacto de sangre y dinero muy sucio. Porque “la salsa que es buena para la pava, también le sale al pavo”.

De tal forma que el sistema del CNE se blanquea con un año de anticipación ante cualquier duda, cualquier diferencia o disparidad que surja en el año próximo en las elecciones que confirmarán a Maduro seis años más en el poder.

Por cierto, para todos los demócratas del mundo, los que somos de verdad demócratas y no los disfrazados, el año que viene surgirán no las dudas, sino las totales certezas de que Maduro ganará por trampas las elecciones presidenciales.

Pero, como siempre, quien quede de “segundo” saldrá multimillonario y mandará, seguramente, al país a patinar sobre hielo. El asunto de la salsa quedó agotado con Capriles en su momento…

Nuestro país está entrampado. Por todos lados medio mundo quiere y necesita hacer de la infame dictadura de Nicolás Maduro una democracia con “algunos” problemas. Cuando la verdad es que eso no es así. Venezuela no es una democracia, y el problema real consiste en la existencia de un régimen de gánsteres y una clase política que dice hacer oposición, pero siempre consigue la forma de sacarle más y más jugo a la caña, como decimos en El Tocuyo.

Pero, ¡cuidado! Hay otra Venezuela. La otra Venezuela es mucho, muchísimo más grande que estos dos pedazos de torta borracha en mal estado, pero que no hay a quien vender.

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