CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La torta negra

Yo creo que la discusión y las futuras decisiones a que llegue la nación en torno al petróleo, al gas y al manejo de los enormes recursos naturales con que cuenta Venezuela, NO puede llevarse a cabo solo entre unos cuantos, solo entre unos pocos. Por más cultura del negocio, de la organización y de los mercados con que pueda contar ningún grupo, no es suficiente si no se incluye al país entero.

En Venezuela tenemos una profunda memoria colectiva sobre el negocio de los hidrocarburos; Venezuela y los venezolanos acumulamos más de cien años untándonos de crudo.

Y, en esta oportunidad, tenemos que aumentar los cuidados sobre el negocio de la nación. No vaya a ser que nos vuelvan a sentar en Monómeros, por ejemplo, a un bandido de la calaña de Manuel Rosales, como nos pasó con los “vamos bien” hace un par de años atrás. ¡Picao de culebra le tiene pánico a vejuco!

El país decente está harto, hasta la coronilla, de tipos como el tal Superlano, que se lanza en las primarias para presidente, después de tener un dilatado prontuario como usuario de bares de degenerados en Cúcuta. Con eso, como con todos aquellos que hoy por hoy están acabando con el país, no se puede hacer nada de nada el día después. ¡Esa gente no sirve!

Hugo Chávez, sus malandros y un nutrido grupo de hampones de cuello sucio destrozaron el negocio petrolero en Venezuela. Con el cuento de arrancarle PDVSA a un selecto club de genios del petróleo, muchos de ellos también se hicieron millonarios, a través de los años, con los negocios residuales que produce el crudo y acabaron con la gallina de los huevos de oro.

Así, con la poquísima habilidad de la basura del siglo XXI de hacer algo bueno por el país, desocuparon a PDVSA del petróleo y la transformaron en una corruptísima PDVAL; más rentable y cleptómana para que muchísimos bandidos hicieran dinero a manos llenas y sin saber nada de nada. Excepto, claro está, de robar.

Está llegando el momento de repensar al país, sus recursos y sus instituciones, tenemos que hacerlas resucitar. A mí me gustó muchísimo el documento que un grupo de venezolanos vinculados desde hace años al petróleo han puesto a circular. De nombre ACUERDO NACIONAL SOBRE LA INDUSTRIA VENEZOLANA DE LOS HIDROCARBUROS, consiste en un papel de discusión elaborado por nombres conocidos dentro del sector petrolero del país y del mundo, que lanza una serie de ideas.

Igualmente pienso que dicho documento deber ser del dominio público, y para su discusión por todo aquel que muestre interés por la recuperación del control de la vida de los venezolanos en Venezuela, una vez que salgamos de esta plaga del siglo XXI.

De la misma manera, quiero decirle a los “abajo firmantes” de ese papel de discusión, que seguramente tienen también muchísimo que decir sobre petróleo, política petrolera y la recuperación del principal negocio de nuestro país a mucha gente que sabe muchísimo también. Con esto indico que no solo hay que vincular en esa y otras discusiones nada más a los caciques del petróleo venezolano, también hay que meter a los indios en eso.

Porque hay algo así como más de 20 mil indios, muchos de ellos abandonados a su suerte, que también Chávez expulsó de sus oficinas y de sus quehaceres. Que llevaban añales trabajando para PDVSA y para el país, que saben muchísimo, solo que nunca han salido por la televisión Y aunque ese gentío no fue despedido de sus trabajos a punta de un pitico en un patético “Aló presidente”, los dejaron igualmente en la calle y sin nada, pero conocen también de todo lo que tiene que ver con hidrocarburos.

Estoy convencido, y creo hablar en nombre de la Resistencia, que esta vez en el tema del futuro del petróleo, del gas y de las riquezas venezolanas tenemos que estar TODOS.

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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