CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Lo que es igual, no es trampa!

Si el país no se pone las pilas, a Venezuela entera la van a convertir en una maquila. Y eso está en pleno desarrollo, eso ya está pasando.

Y entonces resulta que Manuel Rosales lo ignora. María Corina no sabe de qué estamos hablando, seguramente porque ella estaba comprando querosene. Y el resto de los bates quebraos que hacen de los 50 de Joselito para las primarias tampoco sabe/tampoco contesta.

¡Allá, en Venezuela, estos politiqueros se hacen los pendejos! Y resulta que yo, que vivo en Miami, que estoy lejísimos del país, sí que me conozco en qué condiciones de esclavitud y miseria indescriptible trabajan los empleados y obreros criollos en las minas que están en manos de los chinos, los cubanos, los rusos, los iraníes o los españoles. Individuos que ganan sus salarios en bolívares. Trabajadores que, ante cualquier queja o intento de sindicalización, se les resuelven sus solicitudes de reivindicaciones laborales en pozos de la muerte, que a cada rato se consiguen en las profundidades del Estado Bolívar.

Como los mismos obreros petroleros que sirven en los procesos de CHEVRON, quienes son responsables de la extracción y colocación de casi el 90% del petróleo que sale de Venezuela, y que igual reciben sus pagos en venezolanismos bolívares.

Como pasa con una abultada cantidad dentro de los salarios de los sopotocientos trabajadores de la Polar, que también salen en bolívares. Mientras que controla, contra todo pronóstico en medio de un régimen que dice ser socialista, el oligopolio de la casi totalidad de la canasta alimentaria de Venezuela. Que, es bueno recodar, todo lo venden en dólares.

Por no hablar de los trabajadores del sector de los servicios públicos, los empleados del estado y los docentes, las empresas básicas y otras operadoras del estado. Todos ellos cobras sus salarios, pensiones y jubilaciones en «bolívares de monopolio», pero les toca pagar lo que llegan a comprar en dólares de verdad-verdad.

Déjeseme de cuentos: para FEDECAMARAS, la Polar y el resto de las empresas y empresarios privados enchufados o no con el régimen, que la dictadura tolere y fomente el Sistema de Maquila en Venezuela les resulta un tronco e’negocio.

No tienen pérdida; para ustedes es un tiro al piso. Porque allá lo único que está indexado, blindado a prueba del óxido de la inflación, son los precios de todos aquellos bienes y servicios que se venden en el país. En cuanto a los costos salariales, al pago de empleados, obreros y jubilados, que se los coma el gato, pero en bolívares. ¡Así no vale, chico!

Si están en dólares todos los precios de todos los bienes y servicios ofertados en todo el país, y a todos ellos se les permite abiertamente que cambien, que se “ajusten” al valor del tipo de cambio entre el bolívar y el dólar que publica en BCV; igualito se debe pagar al trabajador la totalidad de los sueldos, salarios, pensiones y jubilaciones en la misma moneda. ¡LO QUE ES IGUAL, NO ES TRAMPA!

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