CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los Presidentes Gabriel Boric, Dina Boluarte, Lula Da Silva y Gustavo Petro, y el Holocausto venezolano

Ustedes deben saber que hace más de cien años y Turquía continúa negando la descomunal cantidad de seres humanos que extinguió durante el primer Holocausto documentado de la Edad Contemporánea. La cifras demuestran que más de dos millones de armenios fueron masacrados a partir de 1915. Y aún nadie da la cara por un pueblo casi aniquilado.

Al menos algunos personajes de la Alemania nazi pagaron en la horca por sus crimines en contra de millones de seres humanos indefensos. Y uno que otro carnicero de África ha sido encaminado a La Haya y hoy se pudre en alguna cárcel europea. O el puñadito de homicidas que produjo la guerra en la antigua Yugoeslavia, a quienes les dio por hacer limpieza racial al estilo de la “solución final” hitleriana en los años 90 del siglo XX. Gracias al Cielo, algunos de ellos dieron cuenta de sus fechoría en los tribunales internacionales en Holanda.

Lamentablemente algunos de esos pervertidos se han salvado y continúan sus vidas felices y contentos, disfrutando de los botines que les robaron muchas veces a sus propias víctimas.

Señores Presidentes, como ustedes apoyan en forma abierta o en silencio al régimen genocida de Nicolás Maduro, entonces deben de saber que de la Venezuela decente, de la Venezuela en Resistencia, dependerá que a los genocidas que están acabando con nuestro país les alcance el brazo de la justicia. Porque lo que le ha venido ocurriendo a Venezuela como nación por manos del régimen actual, en compañía de sus aliados favoritos, ha sido y es un Holocausto con todas sus letras.

Presidentes, para ponerlo más chiquito, quitarle peso y tamaño a la expulsión de más de 8 millones de venezolanos de nuestro país, reducir a la dimensión del robo de los recursos, bienes y servicios desde el estado, de lo cual el país ha sido y es víctima, no es un simple delito de corrupción. Todo este rosario de horrores, que nunca puede prescribir, son considerados como delitos de “lesa humanidad”, en contra de grupos humanos civiles e indefensos, perpetrados desde el aparato de sus propios estados.

En la Venezuela de ese proyecto de rufianes y malvivientes pegados al poder existe un proceso de extinción en regla y programada desde el estado, con el fin de apropiarse sin mayores dificultades de las enormes riquezas que posee nuestro país, y yo, como presidente del Parlamento Libertador así lo denuncio.

El asunto es que el régimen de Caracas se siente confiado y a sus anchas en hacer todo lo que lleva a cabo para acabar con Venezuela y con su gente. Ellos, que han desatado un infierno de robo, ruina y crímenes de estado, cuentan con la “mejor de las compañías” para perpetrar con total impunidad sus crímenes. Maduro y sus mafias están amparados y cuidados por estados extranjeros para los cuales el terror y el asesinato colectivo forman parte de su dinámica de gobierno.

Presidentes, en el caso venezolano, tanto sufrimiento, tantas muertes, tantos despojos, tanto secuestro, tanta migración forzada y tanta vida sin servicios de ningún tipo, que funciones o sueldos permitan a la gente comer decentemente, no puede, jamás, quedarse así.

Finalmente me dirijo al Presidente de Chile, Gabriel Boric. Venezuela requiere de que usted informe cuál es su responsabilidad y la de su Gobierno ante el secuestro cobarde del teniente Ronald Ojeda, perpetrado por los terroristas de Nicolás Maduro.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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