CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los tres monitos: Uno no oye, otro no ve y el otro no habla

Solo en una dictadura se criminaliza la protesta. Solo en una dictadura se inventan causas jurídicas sobre hombres y mujeres que exigen la devolución de las condiciones dignas de vida que siempre han tenido y que les han sido robadas por un gobierno ilegitimo.

Solo la basura del siglo XXI en sus presentaciones cubana, nica y en especial venezolana persigue, encauza y detienen a inocentes a través de tribunales atendidos por rufianes puestos por el propio régimen, para hacer del aparato de la justicia un arma política.

De manera que poco importa que el Departamento de Estado de Estados Unidos exprese “preocupación” por las recientes redadas de disidentes, gente vinculada a María Corina y trabajadores y pensionados que protestan por salarios y jubilaciones pagados en dólares; por cierto como el resto de todos los bienes y servicios que se compran y venden en toda Venezuela.

Lo que ocurre es que el país secuestrado por estos ineptos e incapaces del siglo XXI tiene sus jalabolas superenchufados trabajando sobretiempo para ellos. Y no abren la boca. Dicen tragarse también, al igual que el Departamento de Estado en este país, las penosísimas realidades de una dictadura disfrazada que recoge nuevos rehenes cada vez que Maduro suelta a cuatro o cinco presos políticos, para canjearlos más tarde por narcotraficantes. Y se callan por y para mantener vivitos y coleando los negocios, la fiesta del petróleo barato y los minerales a precios de gangas.

¡Mentira no é!

Para Maduro y sus facinerosos, la suma siempre debe dar más. Siempre deben ser más los que metan presos, que los que llega a soltar. Así siempre tienen su real y medio para hacer el paro de “negociar” cualquier avance imaginario, que solo creen los gafos o los muy vivos que están haciendo los mejores negocios sucios del mundo con el régimen de Miraflores.

Porque si la gente de FEDECÁMARAS, los eternos parásitos de la MUD, el G4 y el resto de los bichos con pezuñas que están bajo contrato de alquiler por la dictadura hicieran lo correcto, pues no estaríamos como estamos. Ni mucho menos estaríamos en presencia de una oposición venezolana que vende hasta su madre si le pagan en buenos dólares; hablaríamos de Resistencia al régimen, y seguramente hace tiempo que ya habríamos salido de “estos”.

Por eso Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!

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