CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Maduro estás peor que Petro, ¡vete!

Mira Nicolás Maduro: cortemos por lo sano. ¿Por qué no agarras a tu mujer, ambos recogen la plata en efectivo, los lingotes de oro del Banco Central que has mandado a robar para ti, tus relojes, los liquiliques de diseñador, tus zapatos caros y hasta el chef que tienes en el Palacio de Miraflores que te prepare las bandejas paisas y el tinto que tanto te gustan, y te vas de Venezuela? ¡Vete pal carajo!

Allá nadie te quiere, ni te respeta. Solo le temen a las rabietas que formas y a las neurosis de Cilia que ve, con toda la razón del mundo, por cierto, enemigos por todos lados que te queremos joder. ¡Arráncate, vale! Dile a Diosdado que ya tienes suficiente dinero guardado, encaletado y escondido en papeles comerciales, bonos, criptomonedas y acciones en los cinco continentes. Que ¿pa’ qué más?

Que te cansaste. Que ya no quieres hacer lo que tampoco nunca has hecho, que es gobernar seriamente a un país. Que te aburriste de poner siempre la misma cara de estúpido, siendo un hombre inteligente formado por los cubanos. Pero que la política del hijo prodigo, la del dirigente sindical que nunca dirigió a nadie, la del chofer que jalando bolas y soltando una que otra frase que llamó la atención de un cretino como Hugo Chávez, que te puso en el lugar correcto, en el tiempo perfecto que tu llegaste a liquidar junto con los cubanos, incoando el cáncer cuando profanaron la tumba del Libertador. Recuerda que fue el 5 de marzo cuando te traicionó el subconsciente.

Mira Nicolás, arráncate para Qatar o a cualquier otra porquería del Medio Oriente. Fíjate que hasta Juan Carlos de Borbón, otro maleante como tú, escogió esconderse en el mundo árabe, por más que sus ancestros hubiesen sacado a patadas a los moros de la España de hace 500 años.

Tú, Maduro, no tienes ningún árbol genealógico que cuidar. Tu solo eres un colombiano del Norte de Santander de origen marrano, cuyos tatarabuelos saltaron de las Islas Holandesas hacia tierra firme. Tú no tienes nada ni de nobleza, ni tampoco de sangre azul. Porque eso es como la canción de Billo’s «El cariño verdadero»: “ni se compra ni se vende”.

Mira, con lo que tienes, con lo que llevas 25 años robándole a ese país que nunca podrá ser tuyo, porque lo hasta arruinado y revolcado igual o peor que lo hizo el acomplejado de Hugo Chávez, pueden llevar vida de ricos toda tu vida hasta tus bisnietos.

Yo tengo amigos, conocidos, en la parte de América que no te gusta, que podrían hasta facilitarte la salida de Venezuela y hasta mirar para otro lado cuando decidas irte. Igualito que hace la gente de la CHEVRON con nuestro país en este momento. Ya sabes, todos son iguales.

Piénsalo, Nicolás Maduro. Lo que estamos montando para sacarte de otras maneras de nuestro país es mucho peor a una huida por la izquierda. ¡Piénsalo, mi vale!

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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