CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Mafias al acecho

Es que “eso” no es nada nuevo. El NARCO-RÉGIMEN que controla Venezuela vende todo lo que el país tiene a precios de gallina flaca.

¿Y ahora qué? ¿Nos vamos a poner las manos sobre la cabeza y a horrorizarnos porque los maleantes del siglo XXI venden el petróleo, el gas y los minerales que pertenecen a todos los venezolanos a precios de ocasión, a precios de rebaja? ¿A precios de mercancía robada?

¿Acaso todo lo que le saca en gas y en crudo al régimen la Chevron, y el resto de las operadoras petroleras internacionales que junto al G2 cubano que mandan en Venezuela y que están chupando a todo pulmón las riquezas de nuestro subsuelo, no son de todos los venezolanos? ¿Nos estamos enterando? ¿Qué, ahora no sabemos que Maduro y sus mafias lo rematan a los precios que les da la gana en los puertos y llenaderos, en dinero en efectivo que pagan quienes lo van a recoger al país?

Allá no existen ni se utilizan parámetros ni mucho menos cotizaciones de mercado para vender nuestras materias primas. Si acaso como una referencia remota. O sea, Brent menos 15 dólares, o West Texas menos 22 dólares.

«Como vaya viniendo vamos viendo». Y un cargamento para Diosdado, otro para Padrino, luego le toca el turno a Maduro, el siguiente a Cilia y así va la cosa. A lo pillo, como son ellos.

Escucha bien, Venezuela. No lo digo yo, esto lo sabe hasta el gato. Aunque ni la MUD, ni el G4, ni la candidata de la democracia electoral se les ocurra tener la mala educación de mencionarlo, ni muchísimo menos denunciarlo: todas las materias primas que vende el régimen, todo lo que sale de Venezuela como crudo, gas o cualquier cantidad y tipos de minerales perteneciente al patrimonio de todo nuestro país, se vende a descuento. Por debajo de los precios internacionales. Lógico: ¡es mercancía robada!

Venezuela está en permanentes ofertas de realización. Repito: ¡eso no es nuevo, chamo! Ni tampoco es cuento inventado por Pablo Medina que le tiene una arrechera suprema a estos rufianes de la revolución. No es mentira, es verdad.

Estos miserables llevan años rematando a Venezuela, a su presente, e hipotecando su futuro. Que nadie entonces se espante, ni ponga cara de sorpresa cuando se haga público el precio de las compras que lleva a cabo la China Comunista de crudo pesado nacional, adquirido a menos de un 25% de su valor internacional.

Que allá nadie se haga el musiú. Llamemos las cosas por su nombre: hablamos de ladrones, de saqueadores del patrimonio de toda una nación y de sus cómplices de la oposición que mantienen la boca bien cerrada. ¿O no?

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