El Fogón de la Editora

MARÍA LUISA CARRASCO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo recuerdo a mi madre a los 90 años, andando sola por las calles del Tocuyo, arreglando a Venezuela. Es que a mi madre, hoy, a los 99 años, no le puedes sacar del alma el haber sido la primera Prefecto Mujer del Tocuyo. Ni haber dirigido la Casa de la Cultura de esa ciudad por más de 14 años, sin haber cobrado nunca ni un centavo. “Cabal”, como dicen mis amigos salvadoreños: ¡solo por amor al arte!

Mi madre está hecha con el mismo material cósmico con que están formadas las mujeres de mi tierra. Madre, esposa, abuela, bisabuela, tía, venezolana, tocuyana, dirigente social y cultural de un país que fue y que se niega rotundamente a dejar de ser. María Luisa Carrasco fue madre de 12 hijos y, de paso, crio con mucho amor a Olivia sin haber nacido de su vientre.

Valiente, guerrera, hizo de sus temores oportunidades para hacerse inolvidable en lo bueno, en lo útil, en lo que la gente recuerda para siempre. Ella “solita”, en algún momento de su vida, le tocó echar «palante» a todos sus hijos, más a los “pegaos”, que en una casa humilde venezolana nunca faltan.

Ella, como dice Andrés Eloy, también fue madre de cientos y cientos de tocuyanos a los cuales les heredó por la línea del arte el amor a lo bello, a las letras, a la música y a la pasión por la cultura como forma, como manera contundente de hacer todos los días un país.

Ha compartido durante toda su vida el amor por la música. Dotada de un “chorro de voz” (soprano) ha sido solista del Orfeón del Tocuyo por años y años. María Luisa Carrasco no solo alcanzó tonos y notas altísimas, tan llenas de pasión, como todo lo que ha hecho a lo largo de su vida como artista plástica y creativa, sino que ha influido sobre miles de venezolanos y sobre mis propios hermanos con la misma emoción.

De casta humilde, María Luisa Carrasco pegó el sueño venezolano. El de la arepa, el casabe y el queso llanero salaíto: deja su huella perenne en un país destrozado y partido en millones de toletes. Un gentío la tiene como referente, como ejemplo, como paradigma de lo que somos y podemos volver a ser.

Quienes hacen realmente un país son sus líderes culturales, del Tocuyo o sus hombres y mujeres nacidos en Úrica, que enseñan las primeras letras en las escuelas escondidas en mitad de la nada, o quienes trabajan la tierra, o jardean ganado y cantan sus coplas como si fueran libros de texto vivos.

Solo los venezolanos podemos entendernos, pues cuando tenemos la oportunidad y la dicha de hacerlo desde que empezamos a hablar, nunca paramos de decirlo. Así que, desde la distancia, Mamá: ¡BENDICIÓN! Orgullosa de ser tu hija.

María Luisa Carrasco a sus maravillosos 99 años es una hermosa flor. Crédito de foto: Andrea Mendoza Medina

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