CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Mensaje a Antonio Ledezma

Antonio: primero le escribí a María Corina, pero ahora te toca a ti chico. Dime una cosa, vale: tú, que eres un político con muchísimas horas de vuelo, ¿no te das por enterado todavía que el régimen que controla, exprime, mata de hambre y saquea a todo nuestro país, es una CLEPTOCRACIA?

Ledezma, en Venezuela ocurre algo inédito, nunca antes visto en la historia de la humanidad. Un grupo de facinerosos, tanto venezolanos como extranjeros, se han hecho con el poder de todo el país; han secuestrado a toda una nación, a su territorio y a todos y cada uno de los recursos a los que puedan sacarle algún provecho.

Antonio, ¡déjate de vainas! Venezuela no es la Sudáfrica del Apartheid, ni tampoco se parece a la España tras la muerte de Franco. Venezuela ha sido convertida, luego de más de dos décadas de destrucción social, institucional, material y política, en un lupanar por unos mafiosos sin alma, que, para remate, muchos son venezolanos.

Allá se cogieron, se robaron, todas y cada una de las instituciones y se las rifaron entre la peor de las porquerías que trajimos de finales del siglo XX.

Antonio: el anterior presidente del TSJ ilegitimo en nuestro país es un malviviente con un abultado prontuario policial como criminal, como azote de barrio. Lo mismo que la gran mayoría de los diputados, gobernadores y alcaldes que coloca el régimen, falseando los resultados electorales, o son drogadictos y borrachos que disfrutan en golpear a las mujeres o son individuos semianalfabetos, sin conocimiento ni pericia alguna para gobernar.

Y lo peor es que tú y el resto de todos nosotros lo sabemos; y el régimen hace apología del crimen con todos ellos, épica de lo malo adentro y afuera del país con todos esos bichos. Celebrando las “ocurrencias” de un vicioso como Rafael Lacava, o las “travesuras” de Nicolasito, el hijo del dictador ladrón colombiano que nos gastamos en Miraflores.

Los vicepresidentes son fanáticos de un modelo de sociedad que ni ellos entienden, pero que usan para burlarse de la gente. Así, los hermanitos Rodríguez son un par de las peores fichas que puedan existir dentro de nuestro país.

Así que insisto: ¡Déjate de vainas Antonio Ledezma! ¿De cuál nave espacial te bajaste tú, mi vale? Maduro es un vil individuo que representa a los intereses y los mandatos de las sociedades más oscuras de la Tierra. No tiene prurito alguno en arrastrarse frente una teocracia demencial como la iraní, con la misma emoción que se revuelca con la malvada plutocracia homicida de Cuba. Ah, de paso: ¡el tipo es colombiano y finge ser presidente de nuestro país!

Antonio, no te pongas a inventar. En Venezuela, sobre todas estas fichas que tienen arruinado al país, no hay nada, absolutamente nada que negociar. Porque, Antonio, lo que ocurre en Venezuela no se parece en nada a una guerra o a una conflagración ideológica, ni que-ocho-cuartos.

En Venezuela los malandros y el malandraje se cogieron todo el país, apoyados, permitidos o bajo la vista gorda de un bojote de potencias amigas o rivales de todo aquello que las grandes mayorías creemos que es “lo bueno”.

Y el malandro no respeta ni acata la ley, ni mucho menos el orden. Si acaso se cuadra, se arregla, con los de su tipo para repartirse un botín o los territorios para el pillaje.

Antonio, A Dios gracias, tú no sufres ni de demencia senil, ni tampoco es que te picó el mosquito del olvido. Tú sabes muy bien lo que está pasando allá, en nuestro país: a Venezuela la han convertido en un triste burdel de carretera, en un prostíbulo barato.

En este asunto, Antonio, solo existen, solo hay dos esquinas: la del régimen de Caracas, que usa como monos de organillero al parapeto de oposición que tiene bajo contrato, y del otro la Resistencia Nacional. ¡Más nada!

La Resistencia venezolana adversa todo aquello que signifique arreglos, acomodos y convivencia política con el régimen. Simple: ¡porque eso no puede ser! Ninguna persona decente, por más realista que pueda ser, hace práctica de la maldad, del robo, de la tortura y del encarcelamiento por encima de lo bueno. Tocaría patear toda la cultura de la generosidad y de la confraternidad que practicamos en Venezuela desde hace siglos.

La Resistencia venezolana espera el momento y las circunstancias en que el mundo actual recupere la cordura que le arrancó la peste china y el terremoto electoral que sacudió los cimientos de la Casa Blanca, con la salida de Donald Trump del poder. El mundo que tiene que surgir de todo este desastre deberá entender que Venezuela, nuestro país, es actualmente la frontera viva entre los valores en los cuales creemos en Occidente y un Oriente Medio torcido, excluyente y miserable que nos mantiene de rehenes.

Mi estimado amigo: no existen términos medios en este asunto. El medio es el lugar que ocupa la oposición en Venezuela, que juega pa’ los dos lados. Ledezma: ¡Aterriza!

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