CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Mensaje a Mr. Blinken, jefe del Departamento de Estado

El asunto no está claro, nada claro: ¿Realmente la administración Biden está luchando en serio en contra del negocio del narcotráfico en este hemisferio, pero se hace el policía de Valera con todo lo que ocurre en Venezuela?

El alto gobierno de Estados Unidos sabe en qué andan los gánsters de Fuerte Tiuna. Las agencias de control de drogas y otras más de la comunidad de inteligencia de norteamericana tienen perfectamente ubicado quiénes, cuánto, dónde y cómo estos traficantes de estado siembran, procesan, mueven y exportan cientos de toneladas de cocaína y de heroína mensualmente. ¡Hechas en socialismo!

Así que Mr. Blinken va al congreso norteamericano y echa los cuentos. Dice que Maduro, Cilia, los hermanitos Rodríguez, El Aissami, Diosdado, Padrino y un bojote más de maleantes que controlan el poder en Venezuela, se dedican a mover la droga de Colombia y la “endógena” con destino a América, Europa y el resto del mundo. Que los narcos colombianos usan nuestro país como narco-territorio y emplean al extinto estado venezolano como fachada para llevar a cabo una colosal organización criminal a escala internacional.

Y entonces, otra vez, como sucedía en la era Obama, los funcionaros del gobierno norteamericano actual se rasgan las vestiduras y ponen el grito en el cielo. Pero, como en la era Obama: ¡hasta ahí llegan las preocupaciones!

Porque mientras el régimen de Venezuela ha convertido al país en un NARCOESTADO, CHEVRON perfora, repara oleoductos y cuida que llegue hasta la última gota de crudo venezolano a los llenaderos del país. Y de ahí, a las barrigas de los grandes tanqueros con banderas de todos lados y a los mejores precios en que se pueda pagar, como si se tratase de cualquier tipo de mercancía robada, pero en efectivo, zarpan de las costas venezolanas sin dejar rastro alguno.

Petróleo pagado en efectivo: la forma “natural” de cancelar todo negocio sucio. Porque es así como están pagando el crudo venezolano las refinerías de destino dentro del territorio norteamericano, en Europa y en Asia. En billetes, contantes y sonantes, igualito a como se pagan los alijos de droga.

Como puedes ver, no resulta nada diferente la forma de “venta” de nuestro petróleo a los cargamentos de cocaína o heroína que coloca el régimen.

En ambos casos nadie “supuestamente” conoce de su existencia, son clandestinos; la plata termina en los bolsillos o en las cuentas protegidas en Oriente Medio de unos pocos; y ambos “negocios” se llevan a cabo con dinero sucio.

¿Esa parte del chiquero-país en que estos maleantes del siglo XXI y sus espabilaos de los cogollos de la oposición han convertido a Venezuela, también está siendo contada a los senadores de Estados Unidos? Porque, al final, @Mr.Blinken, ambos “asuntos” vienen a ser lo mismo. ¿No lo cree usted?

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