CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Milagro con escapulario ajeno y las jineteras de la «rovolución»

Qué sabroso, mi vale: ¡hacer caridad con los reales de otro! Resulta que el estado venezolano tiene una deuda social acumulada de miles de millones de dólares con los pensionados y jubilados del país, y ahora buscan pasar una ley para echarle el muerto a los privados. ¡Que otro pague!

Que otro les devuelva a los jubilados y pensionados del país los reales que se cogieron del fondo de pensiones del Seguro Social. Reales a buenas tasas de cambio, seguramente CADIVI, que hoy en día forman parte del patrimonio mal habido por Chávez y sus herederos vivos, y de todos aquellos en el ejercicio del poder usurpado en la Venezuela por ellos estropeado. Reales depositados en cuentas cifradas en el fin del mundo, que los hacen gentuza malviviente inmensamente rica.

Desde luego, los siempre muy arrastrados seudolíderes de la extinta FEDECÁMARAS no acusan recibo, ni dicen siquiera esta boca es mía. Si acaso le celebraran la gracia al colombiano de Miraflores, como siempre hacen.

Es el caso que el estado venezolano cada vez se prepara más para su condición de promotor de una inmensa maquila nacional, que continúe usando al trabajador venezolano como un esclavo hambreado; pisoteado por privados y públicos, en manos de sindicatos que responden a las imbecilidades del régimen.

Allá en Venezuela, empleadores privados y públicos muelen carne humana a bajos precios y sin posibilidades de reclamo. Todo por la no dolarización de los salarios. Porque todo lo quieren pagar en bolívares. Todo en moneda mala, controlada por las entradas y salidas de los embarques de petróleo cobrados en efectivo en alta mar, y por aquello que entra por el potente negocio del narcotráfico desde el más alto gobierno, que mueve todos los dólares del mundo.

Que para eso es que está la banca nacional; tanto pública como privada. Campeona en lavado y planchado de las cantidades que sean. Panamá se quedó pendeja. Ahora es Caracas, Venezuela, tierra de nadie, si y solo si cualquier mafia del mundo se entiende con los capos de Miraflores y le pega al precio por cada dólar blanqueado.

Estas cucarachas han permitido que Venezuela ya no sea más un país. Venezuela, entre sus manos, es solo un inmenso lupanar a cielo abierto, al estilo de Fulgencio Batista. Un gigantesco burdel regentado por los cubanos del régimen asesino de los Castro, que ponen a trabajar a sus jineteras del régimen de Caracas como les da la gana.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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