¡QUÉ RIÑONES!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Estos mamarrachos del régimen en Venezuela nunca salen de las mismas peperas. El Aissami, quien está de turno ahora para saquear lo que queda de PDVSA, insiste en la eterna película del sabotaje; esta vez sobre el último incendio del Gasoducto de Oriente.
Para él, uno de los más peligrosos pillos del régimen, el incendio es autoría de los terroristas acostumbrados. A la vez que insiste en que el desastre no fue consecuencia ni de impericia, ni mucho menos por mal manejo de los procesos y equipos. Para El Aissami, los culpables de otra de las tantas explosiones en las instalaciones petrolíferas y gasíferas del país son los eternos fantasmas que tiene acoquinadas a las “relucientes”, “modernas” y “bien” gerenciadas instalaciones de la PDVSA roja-rojita. Aquel modelo de industria mundial, que aniquilaron y se robaron hasta la última tuerca tanto Rafael Ramírez como Hugo Chávez.
Lo mismo sucede con los generalotes de pacotilla con que cuenta la dictadura, que tampoco paran de arreglar y mantener en “funcionamiento” lo que otros rompen.
Así como, entre Juana la Iguana y la vaca Lola, son capaces de desenchufar a medio país y dejar a Venezuela sin sistema eléctrico que funcione.
O el caso de todas las refinerías que se están cayendo a pedazos entre el óxido y la herrumbre por culpa de una gente que no sabe ni amarrarse los nudos de los zapatos. Pero eso sí: ¡son expertos en el «yo no juí»!
Lo patético, y ojalá solo fuera eso, es que para estos malvivientes del régimen, que dicen saber quiénes son los terroristas que atentan contra la eficiencia y la paz nacional, nunca los hacen presos.
En cambio, casualmente, sus jefes cubanos les ayudan a mantener las cárceles llenas a reventar, a través de delaciones y embustes, de hombres y mujeres que, dentro de nuestro país, no han perdido el valor de disentir.



