El Fogón de la Editora

NO SABEN DE MORAL Y LUCES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Los mafiosos del régimen de Caracas lo único que saben hacer, y que hacen muy bien, es mentir. Con un enorme esfuerzo las familias venezolanas mandaron a sus hijos a clases el lunes pasado. Pero es el caso que siete de cada diez escuelas en Venezuela del sector de la educación pública apenas han podido arrancar actividades.

Instalaciones destruidas, desvalijadas, sin bombillos, sin agua, sin baños y con salones no aptos para los muchachos, son las “joyas” con que Maduro y su ministra de Educación recibieron a los chamos. Los pocos planteles que todavía medio funcionan lo que dan es pena. El infame penal de Tocorón tiene un mejor aspecto que casi toda la infraestructura pública educativa de esta siniestra y supuesta revolución.

Eso sí, están hechas un desastre pero no les faltan policías, milicianos arrastrados y narcoguardias que pasen lista. No a los niños y jóvenes que acceden a las ruinosas instalaciones, sino a los maestros para llevar la cuenta de si asisten o no a cumplir con sus horarios.

No importa que los pizarrones sean una empobrecida sombra gris en una pared desconchada. Ni que los padres de los estudiantes hayan tenido que llevarse a sus casas los pupitres en los que sus hijos van a sentarse a lo largo del año escolar para repararlos, pintarlos y devolverlos al “salón” de clases “pepitos” y con el nombre grabado de sus muchachos. Tampoco que la mitad del día no haya luz, ni baños, ni agua, ni nada moderno que se le parezca.

Lo que les importa a estos malandros del régimen es que los maestros y profesores asistan, vayan y trabajen por la miseria de sueldo que, en el mejor de los casos, traducido de bolívares, no llega ni a los 30 dólares mensuales.

Es un asunto de humillación. De golpiza callejera en contra de un gremio completo que decidió como profesión el ejercicio de vida que es el de la enseñanza. Definitivamente, para estos hampones del siglo XXI educar, mejorar a la gente, rescatarla de la estupidez y de la idiotez en donde ellos necesitan tener a toda Venezuela es un crimen ¡No les gusta!

Estoy segura de que con la plata que le roban al país por la venta fraudulenta del petróleo de todos los venezolanos en una semana, en solo una semana, pagan los aumentos que requieren los maestros y jubilados del sector para vivir y “dignificar” el trabajo de una importante cantidad de venezolanos.

Pero para lo otro que también son buenos estos pillos de Miraflores es en la “habilidad” de echar a andar palabritas domingueras con las cuales buscan reescribir el diccionario, sin que ello ni signifique ni tenga ningún uso práctico para nadie allá en Venezuela.

Mi abuela decía: «Palabras no son acciones».

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