PARA SU SANTIDAD LEÓN XIV

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Como devota católica y mujer practicante y comprometida con mi fe, me niego a reconocer, ni mucho menos a compartir, las opiniones emitidas por su Santidad el Papa León XIV sobre el asunto Venezuela.
No se trata de si su Santidad es nuevo o experimentado en el Solio Pontificio, o es “inocente” del error humano de dejarse influenciar por el régimen que controla a los venezolanos, que tiene poderosísimas ramificaciones y tentáculos en todo el mundo.
Como cardenal muy cercano al Papa Francisco, tuvo que estar al tanto, conocer de primera mano y al detalle, de los importantes valores e inversiones que tienen años siendo custodiados por el Banco de la Iglesia Católica, robados al pueblo de Venezuela por quienes llevan casi treinta años controlando y saqueando a mi país.
Su Santidad tiene que conocer, pues la inteligencia vaticana no se queda en la Guardia Suiza con sus trajes llamativos diseñados por el gran Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni en el siglo XVI. La inteligencia vaticana es mucho, muchísimo más.
La red de información veraz, al día y a la mano de cientos de miles de diócesis, parroquias e iglesias esparcidas por la casi totalidad del mundo, hacen de la Curia Romana el aparato mejor informado del mundo actual; sin necesidad alguna de contar con ningún satélite espía dándole vueltas a la Tierra que les informe lo que está pasando en cada rincón del planeta.
Su Santidad, el Papa León XIV, conoce de la existencia de los varios miles de mujeres, hombres y niños que ahora, en tiempo real, están recibiendo de manos de los asesinos del régimen de Caracas y de sus aliados dentro de mi país las peores y más atroces condiciones y torturas como presos de conciencia.
Igualmente su Santidad está al tanto de saber sobre la naturaleza de los delitos inexistentes que a toda esa pobre gente les han sido imputados falsamente. De lo único que a todos ellos se les culpa estriba en el deseo de libertad y en la recuperación de Venezuela, hoy controlada por fuerzas de ocupación extracontinentales, invitadas por el NARCO-RÉGIMEN para su propia protección.
Lo mismo que su Santidad el Papa León XIV tiene que estar al tanto del último fraude electoral que el régimen llevó a cabo sobre la totalidad del pueblo venezolano en julio de 2024. En ese evento, el régimen de Caracas se ensañó en tratar de convertir la decisión libre y democrática de más del 85% de los electores que fueron a votar en mi país, por una ridiculez sin forma alguna para tratar de legitimar otro periodo más de feroz dictadura.
Y es el caso que en ninguno de los asuntos antes mencionados: ni en cuanto a la vida y a la salud de los presos de conciencia que conversa el régimen como moneda de cambio; ni en cuanto a los enormes recursos y fondos con que cuenta el Banco del Vaticano, producto de la corrupción criminal y del tráfico de drogas desde el régimen de Venezuela; lo mismo que del fraude electoral llevado a cabo por el régimen a la vista de todo el mundo sobre los venezolanos, nuevamente ni el Vaticano, ni su Ilustrísima Eminencia, ni mucho menos su antecesor en el trono de San Pedro, se han pronunciado en el pasado.
Consistente, como mujer comprometida con Dios y con la Verdad, devota y practicante de la fe católica, así como de la importancia para el mundo actual de la verdadera enseñanza de Jesucristo, muy respetuosamente le pido, su Santidad, absténganse de prestarse como mediador tardío entre el gobierno de Norteamérica y el NARCO-RÉGIMEN que preside Nicolás Maduro en Venezuela.
Me es imposible conocer sobre la motivación de su gesto para con lo que usted llama “la búsqueda de la paz” entre Venezuela y Estados Unidos.
No tengo cómo saber si el reciente interés de la Secretaria de Estado de la Santa Sede pueda o no estar influenciado por los estrechos vínculos y relaciones del Estado del Vaticano con la dictadura de Venezuela; o su gesto responde a una genuina práctica de la concordia entre los hermanos todos en Dios que somos.
Lo cierto es que, su Santidad, cualquier intento escuchado por algún operador político de la estatura del Papado, de ser tomado en cuenta, solo y nada más puede significar la extensión de las penurias y sufrimiento de mi pueblo, así como la confianza por parte del régimen en continuar con su estado de terror interno y fechorías externas.
Quiera Dios nuestro Señor que usted, su Santidad, sea iluminado por la gracia Divina y ponga en orden primero la casa que usted dirige, antes de tomar partido en asuntos que le obligarían a dar muchas, muchísimas explicaciones, ante los miles de millones de católicos que esperan mucho, muchísimo de su sagrada misión en la Tierra.
Atentamente
Dra. Yolanda Medina Carrasco
Directora-Editora de www.venezuelaredinfornmativa.us
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