CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Permiso de cacería

El régimen en Venezuela se roba, en la cara del país, lo que pagan por los embarques de petróleo que salen de los llenaderos todos los días. La plata que cancelan las tantísimas empresas de los muchos gobiernos que hacen negocios con Maduro y sus secuaces en el área petrolera y en el Arco Minero corren el mismo destino. Porque, déjense de vainas: ¡estos sinvergüenzas no regalan nada, ni a nadie, todo lo cobran!

Esa es la verdadera razón que explica lo estropeadas que se encuentran las finanzas nacionales: ¡todas se las están robando! Porque, para cubrir el gasto corriente de lo que queda de estado en Venezuela, con emitir dinero de monopolio en bolívares basta y chuta. Para cubrir la limosna que el régimen da en sueldos y pensiones, con sacar tres camiones de papel sanitario tienen para arreglar a la gente.

Pero para estos malandros queda tarea por hacer. La receta de Fidel al difunto, aquella recomendaba poner a depender a toda la sociedad de la caridad del sector público para tenerla dominada, está todavía a medio realizar. Por eso es que en el plan de la patria de estos delincuentes consiste en acabar con lo que queda de industria y empresas privadas en Venezuela.

Y, para eso, qué mejor que exprimirlas, llevarlas a las cuerdas y sacarles lo que les queda de jugo con la ilusión de que “el país se está arreglando”. Algo así como dice algún cretino de CONINDUSTRIA: “la empresa privada se está recuperando”. Por favor, alguno de estos idiotas o se hacen o son.

A gobernaciones y alcaldías, chavistas y no chavistas, les levantaron la veda. Alcaldías, Bomberos, Gobernaciones, Eléctricas, empresas de suministro y tratamiento de aguas, registros; todas y otras más tienen PERMISO DE CACERÍA para golpear y meterle manos dentro de los bolsillos de lo poco o de lo mucho que esté vivo y medio funcionando en el sector privado. Por cierto, incluyendo por primera vez también a las iniciativas informales y emprendedores de la patria, nadie se salva, excepto la empresa Polar y los enchufados. Por cierto, los candidatos a las Primarias guardan silencio cómplice.

Nuevos impuestos, fiscales y parafiscales, son en este momento en Venezuela la más importante fuente de recursos para mantener a duras penas al aparato público del país. Por supuesto: primero alcaldes, gobernadores, altos, medios y funcionarios comunes, retinen su parte del botín antes de entregárselo a su jefe inmediato en la cadena de mando. Una operación gansteril a escala monumental está cubriendo los cuatro rincones del país.

Al ritmo que llevan, y con la voracidad y desesperación con que todas esas sanguijuelas chupan todo lo que consiguen diariamente, con impuestos parafiscales cogidos por los pelos, pronto, muy pronto, terminarán de sacar de circulación a lo poco que queda produciendo en el país.

Ni decir: a una mayor restricción de empresas y empleos, la gente acelerará sus planes de escaparse de Venezuela. ¡Simple sobrevivencia! ¿Es que acaso la poca empresa privada que queda viva en Venezuela no se está dando cuenta de que a la larga no le sirve de nada aguantar esta pela?

La iniciativa personal y empresarial en Venezuela tiene sus días contados con el camino que lleva; y aquellas que hacen un nuevo “negocio” que cuadran con los generalotes de la patria o con los pranes del régimen tienen un clavo más para su propio ataúd. ¡Espabílense, carajo!

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