Pescando en el mar de los caribes


No hay duda alguna, el vicepresidente Vance tiene razón: “hay un nuevo sheriff en Washington”.
Con toda seguridad esa es la razón por la cual el senador del Partido Republicano por el estado de Texas Ted Cruz está pidiéndole a la doctora Sheinbaum que México autorice la entrada de las fuerzas armadas norteamericanas para acabar con la industria del narcotráfico.
O sea, una nueva incursión punitiva. Algo parecido a aquella que lideró el general “Black Jack” Pershing en 1913 para meter en cintura a Pancho Villa y ponerle freno a los destrozos que llevaba a cabo de este lado de la frontera, a cuenta de la Revolución Mexicana. ¡Porque más de un siglo después, sigue pasando lo mismito!
Resulta que solo la inteligencia y las fuerzas armadas de este país saben y tienen bien claro dónde están los capos de los carteles que atiborran de veneno, desde México, las calles de Norteamérica y, por supuesto, las denuncias relacionadas con los cuerpos policiales que han protegido al gran mercado norteamericano.
Los yanquis conocen dónde funcionan los laboratorios que mezclan el fentanilo. Dónde llegan las aeronaves y los barcos provenientes de Venezuela y la hermana república con la cocaína «Hecha en Revolución» para hacerla llegar a este país.
Dónde arrancan y de dónde es que salen, en este lado, los túneles por donde entra la droga a Estados Unidos.
Porque el estado mexicano no parece conocer en lo absoluto lo que está ocurriendo; cómo pasa y quiénes lo hacen posible a plena luz del día. ¡Increíble!
Si como dice el alto gobierno mexicano: «los asuntos de seguridad de delincuencia organizada en México son competencia del gobierno del Federal mexicano», entonces, ¿por qué llevan décadas tras décadas sin haber acabado con la poderosísima industria de las drogas que tienen como destino principal este país? ¡Está raro!
Pero si hasta tienen un género musical que se llama el de «los narcocorridos»? Que hace popular y apología de lo infame a una buena parte de la sociedad que hace frontera entre México y Estados Unidos. ¿Será que son o se hacen?
O al Cartel de Sinaloa, o al del Pacífico o al de Mazatlán también los consideran como una ficción; una película de Disney, como afirman los narcotraficantes del siglo XXI en Venezuela, que supuestamente ocurre con el Cartel de los Soles?
Insisto: la salsa buena para cocinar el pavo debe dar el mismo sabor para hornear a una pava.
¿Será por eso que el alto gobierno de México patalea y escupe «parriba» con el cuento de la flota de tareas de Estados Unidos en las aguas del Caribe Sur, cerca de Venezuela? La famosa lancha con 11 supuestos pescadores salió de Anare, Carúpano, Estado Sucre. Incluso nos han llegado varios nombres al Parlamento Libertador. Creo que estos kamikazes recibieron órdenes del Cartel de los Soles con el claro objetivo de abrir una ruta de escape frente al asfixiante cerco del Comando Sur.
¿Será que ahora cada quien está poniendo sus propias barbas en remojo? Quién sabe.
Remedo a nuestro sagrado himno nacional, único en el mundo inspirado en la música de una canción de cuna: “seguid el ejemplo que Caracas dio”.
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