CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Petróleo en gotas

Hugo Chávez lo que no se robó lo rompió; y al morir le entregó el país hecho aliño al colombiano.

El destructor del siglo XXI, peor que el barbarazo del merengue, acabó con todo. Lo demás es puro continuismo de ineficacia, saqueo nacional, peculado y narcotráfico desde lo más alto del estado y de una parte inmunda de las extintas fuerzas armadas que una vez tuvo Venezuela.

En el catálogo de desastres que llevó a cabo el difunto, la destrucción completa y total de PDVSA sin duda alguna se lleva el primer puesto. Un miserable incapaz como Hugo Chávez no podía tolerar, ni mucho menos convivir con un descomunal capital en talentos humanos acumulados dentro de la industria petrolera nacional. Una riqueza intangible que se había formado en nuestro país por casi 100 años de explotación de hidrocarburos.

Imbécil inepto, Chávez no podía tolerar la convivencia con el talento de unos pocos miles de hombres y mujeres que movían el negocio de los hidrocarburos y la vida económica de todo un país. ¡Demasiado para ese orangután ladrón!

Así desmanteló la industria. La transformó en una bodega de podredumbre que daba para la realización de cientos de guisos ocultos, con millones de dólares sin control alguno en PDVAL. Lo demás fue montarse obstinadamente en la ola aparentemente infinita del alza de los precios del crudo a nivel mundial.

Desde el Paro Petrolero y la aparición del cuento demagógico de que PDVSA era de todos, la producción, en número de barriles, metros de gas, perforación, alianzas mixtas y mil etcéteras más se vino abajo. ¡Jamás llegó a recuperarse!

El país, para el final de la vida de Chávez, solo era capaz de vender “precios”. Los volúmenes, cada vez menores, se trataron de esconder como si fuesen secretos de estado. Para cuando Maduro se robó las elecciones por primera vez, cortesía de Henrique Capriles, el país escasamente llegaba al millón de barriles de producción diaria. Quizás exagero…

Los precios del crudo estaban en baja mundial. Los norteamericanos explotaban sus yacimientos en Alaska y partían la corteza terrestre a punta de fracking. Por primera vez en este país, desde la década de los 50, Estados Unidos era completamente autosuficiente en materia de combustibles fósiles.

Muy por el contrario, en la Venezuela controlada por las mafias propias y heredadas por el colombiano, los poquísimos barriles que llegaba a extraer la ya incompetente PDVSA, se colocaban a precios de gallina tísica en el mercado internacional. Las vacas gordas se las había robado Hugo Chávez con sus respectivos rufianes. Asadas en la parrilla y con destino a sus cuentas en Qatar.

Entre la peste china y el arreglo de la basura del siglo XXI con las grandes petroleras y la administración del presidente Biden, se hizo bingo. Las medidas de naturaleza ecológicas que estableció la actual administración norteamericana el primer día de su gestión acabó con la producción de crudo en Estados Unidos. Venezuela, a cinco días de navegación, estaba y está disponible para hacer lo que se quiera hacer; siempre y cuando den con el precio.

Lo demás es noticia reciente. ¡Por favor, que cada uno saque sus cuentas!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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