El Fogón de la Editora

PRIMERO ES LA GENTE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Quienes se crean que el año 2022 dejó pendiente el futuro político de Juan Guaidó. O todavía piensen que el destino del país está en manos de «Los 50 de Joselito», que aspiran perfeccionar la democracia con las internas de las oposición venezolana, están bien pelaos.

En Venezuela, nuestro país, lo único que las grandes mayorías nacionales consideran como fundamental y en pendiente, es la maltrecha calidad de vida que a cada uno de los venezolanos les toca llevar. Nuestra gente hace años que se decantó de lo político. Se divorció de las llamadas a elecciones falsas y trucadas, que tantas veces se montaron como parodias para salir del régimen.

Pero cuidado: el venezolano no está ni adormecido ni atontado. Ni tampoco es que la dictadura consiguió idiotizarlos y mantenerlos en un guacal. Lo que sucede es que el venezolano de hoy está pasando más trabajos que nunca para poder poner un plato de comida en la mesa de su familia, y piensa primero en lo primero: la vida de los suyos.

Venezuela y sus venezolanos que están adentro, viven en el país del cinismo más duro y descarado que uno pueda imaginar. Les toca contemplar a toda una clase de rufianes dedicados a la política, que disfrutan y gozan un puyero, mientras las grandes mayorías nacionales se mantienen con la cara pegada a la vitrina de la dulcería, pero desde la parte de afuera.

¿De qué sirve que vendan televisores de última generación en el país, cuando las grandes mayorías venezolanas andan de apagón eléctrico en apagón? Además, eso en el supuesto de que los trabajadores y los pensionados en Venezuela puedan, juntando sus ingresos de muchos meses, conseguir una plata que les acerque a dar, quizás, una pequeña parte de la cuota inicial de cualquier electrodoméstico.

Acá, y en resto del mundo, uno trabaja y se revienta trabajando. Suda, brinca y corre. Y muy pocos demuestran piedad contigo, ni mayores consideraciones por la edad, por el sexo o por alguna discapacidad. Pero ganas lo suficiente como para vivir decentemente.

Muy por el contrario en nuestro país, la vida se ha transformado en una selva con todas y sus más salvajes leyes. Pero al final del día nunca cubres, nunca alcanzas a conseguir lo mínino que un ser humano necesita para vivir.

Y eso, para empezar, es lo primero que tenemos que conseguir cambiar. Porque, ¡PRIMERO ES LA GENTE!

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