Opinión

Ser útil

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

«La gloria está en ser grande y ser útil». Esa máxima es parte de una respuesta epistolar de Bolívar a Sucre, en ocasión de una misión de retaguardia dada a Sucre en Junín.

Ellos, fueron dos titanes de la expresión oral y escrita como de la dignidad y el honor que los llenó de glorias. Sus proezas militares resultan minúsculas siendo tan grandes frente al amor y respeto que se tenían.

Sin duda, el pueblo de Venezuela no conoce la grandeza y el auspicioso legado de esos seres, como no conoce los prolijos recursos de nuestra prodigiosa tierra y sus derechos sobre ella.

Escribiré un pequeño párrafo de la carta de Bolívar: «La comisión que he dado a usted la querría yo llevar; y pensando que usted lo haría mejor que yo por su inmensa actividad; se la conferí a usted más bien como una prueba de deferencia que de humillación. Usted sabe que yo no sé mentir…».

Ser útil, demanda virtudes que no se poseen con facilidad, de donde concluyo que la ignorancia, junto con la mentira, constituyen los mejores acicates para lo contrario, ser inútil.

Ya nos alertaba El Libertador, de la ignorancia como instrumento de destrucción, junto a la la mentira como forma de dominación, justo lo contrario que provee el ser útil.

Este marco histórico propone analizar la realidad que nos enrostra la vida en la Venezuela de hoy, destruida por lo que presagió El Libertador en su Discurso ante el Congreso en 1819, respecto a la ignorancia y el engaño o ser inútil en mi percepción.

¿Quiénes son inútiles en Venezuela además de los políticos, militares, funcionarios públicos y cuanto «vivo» jura desde su insensatez que hace lo correcto?

Todo el que hace mal, todo el que con la creencia de derecho o licencia negocial comete cuanto tipo penal existe. Esto último constituye el arma de la guerra total que impone la anarquía de la que también nos previno El Libertador en su lecho de muerte.

¿Podrá ser que este pueblo algún día entienda que ha sido inútil la mayor parte de su historia republicana?

Lo prueba su conducta, de la que destaco el clientelismo político, la viveza criolla, la estupidez endémica de creer en salvadores de la tragedia que ha decidido cada quien por apatía y desinterés, por decir lo menos.

Ser inútil, politiquero, falsario, mentiroso, golillero y egoista es no calificar como ciudadano.

Nótese que quienes han dirigido los gobiernos han impuesto desde la calidad de educación hasta la de acción. Han modelado al pueblo cuyas personas no califican en su gran mayoría como ciudadanos.

La deficiencia señalada por Simón Rodríguez, respecto de la necesidad de ser ciudadanos, constituye el mal que genera todo los males de un país en agonía por la ignorancia que hace a un pueblo inútil.

La educación, se ha dicho que resolvería, entonces siendo un axioma, como lo es, ¿por qué no se dio al pueblo, qué clase de inútiles lo decidieron así?

Hago honrosa excepción de los que la merecen y los llamo a no claudicar en el beneficio colectivo, que demanda el estado de necesidad humillante y letal que crearon los inútiles que han usurpado los poderes desde siempre aunque a veces con apariencias legales y que han impuesto la guerra total.

«Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía».

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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