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Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Con lo embromadas que están las cosas acá y en todas partes, a mí me cuesta creer que toda esa chorrera de candidatos para las primarias de la oposición en Venezuela, carguen cada uno con una mochila de real para financiar sus campañas.

Ahora resulta que sobran empresarios, grupos económicos y gente de plata en Venezuela con dinero en exceso para pagarle los anuncios y las páginas web a toda esa cuerdita de bates quebraos; y así hacerle la cómica al régimen con el cuento de que en nuestro país hay democracia. ¡Sí Luis!

Y ahora, en serio: ¿Quién le está metiendo dinero a Pérez Vivas, o al monigote que puso Ramos Allup por AD, a cuenta de pena ajena? ¿Quién está pagando la publicidad, las tarimas y las cornetas; las 20 sillas que alquilan y los frescos que dan para cumplir en los bautizos de muñecas que ya están haciendo por medio país?

¿Ellos mismos? ¿Ellos, que ni como gobernantes locales o como supuestos líderes en sus respectivas regiones han demostrado con el paso del tiempo no ser capaces ni de anudarse sus propios zapatos?

Y entonces ahora resulta que algo así como unos cincuenta individuos de la más completa y total inutilidad para el país de verdad son aspirantes a ser oficializados como líderes luchadores en contra del régimen de Nicolás Maduro y sus compinches. ¡Esto es una mala película; eso no puede ser en serio!

Otra vez se presume la estupidez colectiva del venezolano como nación. Nos quieren volver a tomar como un pueblo de débiles mentales. Es que nadie en su sano juicio se puede tragar semejante embuste.

Ni los expertos del Departamento de Estado de este país, que están fajaos en voltear las restricciones que puso la administración Trump en contra de los miembros de la MAFIOCRACIA en Venezuela. Ni toda la supuesta oposición al régimen de Caracas, financiada y subsidiada por el mismísimo régimen, puede cambiar la verdad.

Venezuela vive bajo una dictadura, disfrazada como si fuera una democracia. Hecha a la medida de un bojote de sinvergüenzas que no tienen cómo justificar, ni cómo explicar de dónde saca tanta plata para mantener andando una gran mentira.

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