CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Siembra vientos

Mientras Netanyahu ordena la extinción programada de cuanto capo de Hamás coloque Irán en los países vecinos con Israel, en la Venezuela del siglo XXI se siguen pintando murales con los rostros de aquellos “mártires” caídos en Medio Oriente en las esquinas de Caracas.

Como sigan así, el régimen se va a quedar sin paredes donde dibujar a tanto enturbantado que está siendo exterminado como moscas.

Y digo yo: ¿Será que estos estúpidos, en donde incluyo al payaso de Jorge Rodríguez y a la comparsa de mariguaneros que controlan el régimen de Caracas, no se dan cuenta de que cada día que pasa se convierten más y más en posibles objetivos colaterales de sus parásitos iraníes sembrados por toda Venezuela?

Porque hay que ser muy idiota para no imaginarse que, en algún momento, Israel o alguno de sus aliados puede tomar a nuestro país como patio de tiro para también darle boleto al paraíso de Mahoma a todos los niños de pecho que Irán tiene paseando por nuestro país como Hassan por su casa.

Todo esto me recuerda lo que señaló Chávez a un grupo de militares en el que se se encontraban el teniente Otaiza y Diosdado Cabello, al que soltó en una de sus largas peroratas el proyecto Babilonia. Así llamó a una confluencia de países que debían unir razas e ideologías para enfrentar el imperio.

Vaya por saber tú a cuál imperio se refería, sin duda al norteamericano. El pasticho a medio cocinar que había en la cabeza del alumbrado de Hugo Chávez daba para todo. Y todo, al final, no eran más que excusas sin pies ni cabeza para delinquir bien sabroso e impunemente a todo lo largo y ancho del mundo. Y así meterse él y todos sus jalabolas una inmensa bola de dinero, convirtiendo a Venezuela en el patio de bolas criollas de cuanto miserable y zarrapastroso asomase la cabeza en cualquier lugar del mundo oscuro que les significara atornillarse en el poder.

No hay de otra: esa es la naturaleza de toda la gente que hoy en día controla a Venezuela. Por eso: con ninguno de ellos no hay nada que hablar. Lo único que Venezuela tiene que conversar es el cuándo, el cómo y por cuáles formas es que se van a salir de nuestro país. Con todo y dictador colombiano, por cierto.

¿Cómo es que dice Jorge Rodríguez? ¿Cultura del odio? Así es mi tercio: ¡Siembra vientos y cosecharás tempestades!

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