CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Tiemblen rufianes

La verdad es que ni a los dirigentes chinos, ni a los rusos, ni a los indios, vietnamitas, ni mucho menos al dueño de Corea de Norte les interesa ni la democracia, ni las formas de derechos humanos que se deben practicar en todos lados.

Para todos esos regímenes la gente solo es números. Como aprendieron muy bien del camarada Stalin: “un muerto es solo un muerto; un genocidio es un dato estadístico”.

Así las cosas, para aquellos fulanos la vida humana no vale nada. Solo es un factor más en la ecuación de producción.

Pero eso sí: siempre bajo el control de los intereses de los grupos que manejan a esos países. O sea, lo que le convenga al partido comunista chino, a las castas más altas que tienen pisoteadas desde hace más de tres mil años a los indios, a Putin y a sus mafiosos o a los herederos de Ho-Chi-Minh que tienen a Vietnam como la maquila de la China de FU-MAN-CHU.

Todo lo demás, todo lo que pretenda entrar en un norma de convivencia mundial, pero de verdad, y que no les convenga o que no les guste a los “señores” antes referidos, es imperialismo, neocolonialismo e injerencia internacional.

Por eso es que el petróleo que compra India de Rusia no debería ser considerado como un “problema”. No importan esas restricciones sobre los hidrocarburos rusos que provienen de una medida que intenta presionar a Moscú, por parte de Occidente, para que le pongan un parao a su agresión en contra de Ucrania.

O que los hampones que controlan Venezuela se dediquen al negocio de la producción y distribución de drogas, sin que nadie les diga ni pío. Porque ese es su negocio, tan bueno como el de los propulsores del fentanilo que controlan los chinos.

Como en los océanos, el pez más grande se come al más chiquito, y aquí no pasó nada.

Así pues, vista esta “plena y muy falsa libertad” que promueven los simpáticos muchachos de China que controlan algo más de la mitad de la población del mundo que malvive en Asia, entonces: ¿Qué hacen los norteamericanos en el Caribe Sur espantando a un grupo de rufianes que solo andan en las suyas? ¿Ah?

¿No decía «el intergaláctico» que acabaría con la hegemonía de EE.UU. y con sus valores a punta de las drogas que metería en América como armas químicas silenciosas?

Pues Maduro, Diosdado «El Caleta» y Padrino, pajaritos de Miraflores y Hermanos Mayores: ¡América les declaró la guerra a los carteles de las drogas, y van por todos ustedes.

Así que como ustedes mismos dicen: los de acá, primero mis intereses que los de los rufianes que me tienen las calles repletas de droga. ¿O no? Porque lo que es igual para unos debería ser también igual para todos, ¿o no?

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