CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Todos, toditos juntos

En Venezuela ya no hay tiempo ni para chistes ni para bromas. La gente pasó un 24 sin nada y seguramente va a pasar también el 31 con muy poco, o con nada.

Los venezolanos están más pendientes de la suerte de los líderes del cuerpo de bomberos que el SEBIN arrastra, y que al rato devuelve sin haberles siquiera tocado un cabello, que de las caras inútiles de la política de siempre. Los bomberos, los maestros, los sidoristas, los trabajadores públicos tienen bien clarito lo que quieren. Esa gente está detrás de recuperar una vida digna y la dignidad de un país entero.

Porque Venezuela está cambiada. Porque Venezuela está más preocupada por la Venezuela profunda, que por los “artistas” de la política venezolana que siempre, pero siempre, caen parados.

Se está abriendo un espacio tremendo para la protesta y para el reclamo por el tipo de vida que ahora, hoy por hoy, el régimen insiste en obligar a que Venezuela se cale. Y se cale en silencio, con la complicidad de un mundo de payasos de la política, expertos en negocios y guisos con Miraflores. Venezolanos tarifados que rematan al país por el precio que le page el régimen por mantener la boca cerrada. ¡Es contigo Gerardo Blyde!

Porque el cambio no es ni mucho menos cuando Elvis Amoroso quiera. Ni cuando Maduro decida. O cuando Diosdado se canse de mandar y de robar, y de tan viejito acepte acompañar a don Juan Carlos de Borbón en Qatar, lejos del largo brazo de la justicia internacional. No, para nada.

Venezuela: la cosa es ahora, de una; el año que empieza la semana que viene. Porque los salarios y las pensiones que cobran los venezolanos en bolívares devaluados los está recibiendo la gente hoy y ahora, no mañana, ni cuando algunos, quienes todavía dicen creer que pueden ganarle alguna elección al régimen de Caracas crean que puedan llevar a cabo para sacar por las buenas a todos esos facinerosos del poder.

¡No hay hasta el final, señores: lo que hay es un ahora y ahorita! A Venezuela ya no se puede parar por inhabilitados que quieren ser habilitados para que el régimen los trampee, les invente votos y votantes, y todo vuelva a quedarse como está.

Pero hay que organizar la lucha. El país tiene que organizar la presión, el empuje. Sin contar con las cúpulas de las latas vacías que son los viejos partidos políticos; esos que solo sirven para darle un barniz de democracia a nivel internacional a una dictadura que busca ser perpetua adentro del país

No importa en que creas Venezuela. No interesa lo que una vez fueron y ya no son todas esas momias de la política nacional. Para sacar a estos maleantes del poder, el único partido en que debemos militar es en el de Venezuela. Después, el día después, ya veremos. Lo urgente no puede tragarse a lo importante.

Es la hora de la sociedad organizada alrededor de un solo fin, un único objetivo: ¡evitar nuestra extinción!

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