CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Un misterio bien protegido

A Maduro, que es un hampón, le encanta estar rodeado de criminales. Igual que a Hugo Chávez, ¡siempre juntos en el mismo charco! En la misma cloaca.

Por eso, la más reciente designación del delincuente internacional Alex Saab como jefe supremo de la agencia de guisos y negocios chuecos del régimen bolivariano, es todo un “acierto” de estado. Algo grotesco.

Por cierto, resulta ser también una sonora carcajada para el señor Antony Blinken del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. Y, muy en especial, para el presidente de este país, Míster Joe Biden, quien parece disfrutar en enviar al régimen de Caracas narcotraficantes convictos y confesos, barones de las drogas y lavadores internacionales de dinero sucio. La razón, un misterio bien protegido. Por lo cual se podría hasta apostar que Joe Biden ordene eliminar el precio por sus cabezas.

Total, como dicen los malandros de los barrios caraqueños: “quien anda con pillos, tarde o temprano cae en redada”. Pero, igual, la administración federal de este gran país sigue jugando, al menos de la boca para afuera, las cartas para la realización de elecciones presidenciales “justas y libres” para este mismo año en Venezuela. Con Maduro, con Delcy, con Diosdado, con Bernal, o con quien sea del lado de los malos.

El asunto es que el régimen, por su lado, está jugando el mismo juego, pero con cartas marcadas. Y pone sobre la mesa el recién fraudulentamente adquirido nuevo patrimonio electoral bolivariano, inventado por don Elvis Amoroso, de 10.5 millones de electores supuestamente “duros de pelar”, que hizo aparecer para el referéndum del 3 de diciembre desde su “universo Smarmatic”.

La tiene muy difícil la candidata. Una vez que la cancioncita de la inhabilitación deje de sonar en la rockola de la patria y pueda lanzarse, María Corina tendrá que superar una chorrera de votos y votantes fantasmas que ya andan caminando por toda Venezuela.

Por eso, poco importa realmente que los números de las recientes encuestas sobre las preferencias electorales se le hayan derrumbado, porque no es ni suficiente ni mucho menos bastante para un país pasando trabajo del horrendo, ir a hacer bulto en la peregrinación anual de la Divina Pastora, con la esperanza de que se le conceda el “milagrito” de ser presidenta de Venezuela por las buenas. Al menos en estos tiempos que corren…

Porque sigue siendo muy difícil que Diosdado se haya cansado de mandar y de cogerse a manos llenas a todo un país sin que nadie le diga esta boca es mía. Que los cubanos decidan regresarse a su isla-prisión con el rabo entre las piernas. Que los chinos, rusos y guerrillas recojan sus macundales y se larguen por donde en mala hora llegaron. Y que los iraníes, en un arranque de vergüenza por lo cínicos que son, le regresen al pueblo venezolano el millón de hectáreas de buenas tierras que el colombiano Maduro les regaló, por cierto temas prohibidos por el G4.

Para que al fin, allá en Venezuela, no haya pasado nada y empecemos otra vez en cuenta cero.

Por eso, en serio: Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!

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