CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Blanquear al CNE

El colombiano tiene a su oposición para que le cachifée. La oposición, para el régimen de Caracas, solo tiene valor para hacer los mandados y los trabajos sucios a Miraflores. Ese “liderazgo” de televisión, que lleva años lavándole la ropa y quitándole la mugre a la dictadura, ya no consigue reinventarse. ¡Es más de lo mismo!

No nos caigamos a cuentos: toda esa historia de hacer elecciones primarias entre la misma gente de siempre, solo se explica para validar y legitimar ante el planeta al mejor sistema electoral del mundo. Dos más dos son cuatro, ¡vale!

Afuera, y los que quedan adentro del país, tendrían que pensar: si la oposición en Venezuela utiliza para medirse entre ella al sistema electoral venezolano del cual se cuestiona su transparencia, es que el sistema debe ser bueno también para medir a Maduro con María Corina en las próximas elecciones presidenciales de 2024.

¡La salsa que sirve para adobar al pavo, también es buena para hornear a una pava! ¿O no?

Así, con el CNE bien corrompido que se gasta el país, las omnipresentes máquinas Smartrampas, el mismo padrón electoral con los mismos votantes de 125 años promedio y casi un cuarto del país que ya no se encuentra en Venezuela, se piensan llevar a cabo las primarias de la oposición.

Y al final de la tarde, seguramente luego de toda una jornada de centros de votación vacíos, y después de que se arreglen los resultados en la sala de totalización del CNE, la caja negra de la democracia venezolana, Maduro tendrá su esparrin. ¡Ah!, y un sistema electoral limpio de toda mancha, duda o cuestionamiento en cuanto a su eficiencia y su inmaculada imparcialidad.

O sea: ¡Blanqueado!

Y así, el aparato montado para perpetuar al régimen en el poder, creado por el científico loco de Jorge Rodríguez por órdenes del difunto, volverá a servir para lo que fue concebido: arreglar, como se quiera y se necesite, cualquier cuenta electoral en Venezuela a favor de los intereses de la casa.

Una capita muy fina de pintura aguada de democracia electoral cubrirá otra vez al sistema con más récords históricos en realización de trampas e ilícitos electorales nunca antes visto, y aún no igualado por ningún otro país en su dimensión de tramposo.

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