CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Raúl Castro pone su bigote en remojo

Los entendidos en los cuentos de la comiquita de la revolución del siglo XXI me informan que Raúl Castro hizo una visita a sus dominios en la Venezuela colonial, bajo control de sus rufianes, el pasado 5 de marzo.

Con la excusa de presentar sus respetos sobre la tumba del muñeco de cera que tienen guardado en La Planicie, aprovechó para carajear a sus peones en el país. Visita realmente de trabajo, no oficial, Raúl Castro fue debidamente «entalcaíto» y se le hizo cambio de pañales por uno de los principales idiotas que le veneran: Padrino López.

Él y su infame hermano fueron quienes primero acuñaron el sucio estatus del neocolonialismo. O el cómo un régimen criminal, completamente ineficiente e incompetente, se puede poner en control colonial de un gobierno, de un país y de un territorio, muchas veces hasta sin disparar un solo tiro.

Es que la enfermedad del colombiano, por más favorito que siempre ha sido para La Habana, los trae locos. Castro sabe que la parodia de la oposición en Venezuela no les significa mayor peligro. Todos ellos han sido comprados con dinero del petróleo, que sale clandestino; de la droga, que también sale clandestina, y del resto de los minerales y elementos estratégicos de gran valor con que se mueve el régimen de Caracas.

Para neutralizar esa amenaza, Raúl Castro cuenta con los cincuenta candidatos de las primarias, con todo y un muy buen contador de chistes. Pero el tema va más allá, porque no hay disciplina entre los bandidos del régimen. Todos hacen dinero y todos quieren estar en el palo más alto del gallinero del poder en el país.

Los posibles enroques conocidos son Padrino, los inefables hermanitos Rodríguez, Diosdado, con el cual siempre hay que contar, y una parranda de narcotraficantes de Tres Soles muy cercanos a las mafias de la droga de La Habana. También cuentan con un afamado empresario encargado de distribuir los CLAP.

Pero Castro, que está en todas, nota como se le está enfriando la “buena voluntad democrática” al Departamento de Estado de Estados Unidos para con Venezuela. El Secretario Blinken suelta otra vez lo de la producción de drogas en Venezuela, la significativa presencia de enemigos hemisféricos de Norteamérica en la Venezuela de Maduro y los pocos avances en materia de derechos humanos por parte del gobierno de Caracas.

Castro, que ha vivido en carne propia más administraciones y secretarios de estado norteamericanos de los que Mr. Blinken pueda contar, nuevamente pone su bigote en remojo.

Por eso se da una pasadita por Venezuela; hay varias cosas que tiene que arreglar con sus empleados de la revolución bolivariana. ¡Por eso es por lo que vino, y vino arrecho!

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