¿Con qué?


¡Que puntería vale! No ha habido nunca dictador alguno que cuando siente que el agua ya le está llegando al pescuezo, no salga con la misma canción. De Hitler a Hussein, pasando por Muhammad Al Gadafi, de Noriega en Panamá hasta Batista en Cuba, a todos les da al final de sus días por soltar la misma guaracha. Según todos ellos: “Estamos más fuertes que nunca”.
“El pueblo me acompañarán en lo que sea hasta la victoria siempre, venceremos”, etc.
Y ahora el capo del Cartel de los Soles, Nicolás Maduro Moros, para mayores señas natural de la República de Colombia, sale y le dice al mundo que él, Venezuela y la revolución Bolivariana “tienen con qué” enfrentar y vencer a quienes sean. ¡Arrecho! Y, para serles bien franco, tanto Maduro como Chávez han demostrado a todo lo largo de 26 infames años que efectivamente han tenido con qué.
Con qué hacer presos, torturar y desaparecer a cientos de venezolanos. Con qué robarse buena parte de la riqueza acumulada privada de un país de gente trabajadora. Con qué palearse todos los recursos públicos y cualquier otra cosa que pueda tener algún valor que no sea de ellos. Y, sobre todo, en comprar a una oposición de farsantes, chantajear y silenciar a un pobre pueblo sin armas e indefenso que ha tenido que escapar del país.
Sin embargo, y pensándolo mejor, a lo que seguramente hace referencia Maduro en su bravuconada, está relacionado con sus “supuestas” capacidades y apoyos para aguantar una posible “pela” de los yanquis cada vez más cerquita. ¡Siendo el caso, por cierto, que los norteamericanos sí, con toda seguridad, que tienen con qué!
¡Gafo! Chico. Es un asunto de “visiones”. El caliche debe estar pensando en lo disuasivo e intimidante que pueden sonar los supuestos 4 millones de milicianos, hombres y mujeres que recién acaban de sacar de un sombrero, dispuestos a mantenerse en posición de “rodilla en tierra” por tres potes de sardinas de las que lleva a Venezuela Alex Saab. Además, también debo suponer que los rufianes del siglo XXI están contabilizando a su favor las potentes relaciones de sus «hermanos mayores», como ellos mismo llaman a las potencias más ambiguas del planeta.
O sea: están contando con Irán y el bojote de matones iraníes que llevan años escondidos en Venezuela. Rufianes de ese poderosísimo país que, una noche cualquiera de hace apenas un par de meses atrás, recibió la visita de unos superbombarderos furtivos de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas. Esos que, justamente, entraron en su espacio aéreo sin ser detectados, y dejaron en cenizas los laboratorios y las plantas infernales de ese país para enriquecer uranio con fines militares.
Luego salieron, igualmente como Pedro por su casa, y regresaron sin un solo rasguño a sus bases en los Estados Unidos de América. O quién sabe, ¿estará pensando Maduro que la Rusia de Vladimir Putin se va a quemar las barbas por defender a unos narcos de baja estofa? Porque, justamente, el presidente Trump le ha sacudido a Rusia de encima a los idiotas de la OTAN y hasta ha logrado que el vivo de Zelensky se ponga un trajecito para regresar a jalar bolas en la Oficina Oval.
¿O será que Maduro estará pensado quizás en la China del Partido Comunista de los Trabajadores? Precisamente los mismos chinos que se acaban de retirar, pero con la cola entre las piernas, del Canal de Panamá.
Están más interesados en mantener una relación comercial estable con Estados Unidos, porque en su “poderosísimo país” el empleo se está derrumbando, están a la esquina de una crisis inmobiliaria peor que la de Obama y las fábricas-maquilas están cerrando porque no tienen, como ellos decían, a tantos países a los cuales vender sus porquerías.
Total Nicolás: ¿tú eres imbécil o te haces? Te tienen en el momento preciso, de un momento cualquiera, cuando, muy probablemente, te hagan mucho daño; a ti, y a tus narcosocios y a tus intereses. En tu lista solo cuentas con Lula, con la doctora de México, que recién acaba de entregar a 50 amiguitos tuyos del Cartel de Sinaloa antes de que le den a ella lo suyo, y a unos pocos parásitos más de las islitas del Caribe; esas que son la cuota inicial de una república, pero que piden más que Capriles y su falsa oposición.
Total Nicolás: ¡Ojalá y tengas algo más que tu “con qué” enfrentar lo que probablemente te venga!
Además, agrega a todos esos “malos momentos” el comentario permanente de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: “Maduro no es un presidente legítimo, hizo fraude en las elecciones de 2024”.
¿Te suena?, porque todo indica, como dicen en la España con la cual haces tan buenos negocios, que esta vez se te quemó el arroz, mi vale. ¡Bien bueno!
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