El Fogón de la Editora

TRUMP: GREEN CARD

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Algunas personas insisten en hacerle olvidar a América que, la misma América, es el producto perfecto de capas y capas de inmigrantes llegados desde los cuatro confines del mundo.

América no solo es la historia de Pocahontas y de John Smith. América del Norte, es decir, los Estados Unidos de Norteamérica, es la epopeya de poblar y convertir a todo un subcontinente, desde el Océano Atlántico hasta el Océano Pacífico, en la primera potencia financiera, militar y política del planeta Tierra en mucho menos de 400 años, a través de la asimilación de interminables ríos de seres humanos.

El material genético con que está formado este gran país está compuesto por las más gloriosas mezclas de sabores, culturas, idiomas y razas que habitan en la Tierra. El americano promedio hace mucho tiempo que ya dejó de ser solo blanco, protestante y de raza sajona. Hace más de dos siglos es también semita, latino, hindú, asiático, mediterráneo, armenio y de mil caras más.

La Dama que lleva años recibiendo a los inmigrantes en el puerto de Nueva York siempre tendrá su antorcha encendida. Siempre le indicará a la humanidad que escapa de sus infiernos, que América los recibirá. Que acá pueden contar con ella si lo que buscan es ley, libertad, prosperidad y protección.

La inmigración en este país no puede seguir siendo considerada, ni mucho menos abordada, exclusivamente, como un problema de salud pública. La inmigración en los Estados Unidos de Norteamérica es, fue y siempre será un asunto de planificación de estado.

La oferta electoral del presidente Donald Trump sobre el otorgamiento automático de la Green Card a todos aquellos estudiantes extranjeros que se gradúen en universidades o tecnológicos norteamericanos vuelve a colocar el tema migratorio donde realmente nunca ha debido de salir.

Ayer, hoy y siempre América necesita del esfuerzo, del trabajo y del compromiso de aquellos que hemos decidido ser sus ciudadanos. Volvernos parte de América.

Pero, gobierno federal e inmigrantes tienen el derecho y el deber de escoger y no de atropellar el primero al segundo.

Los inmigrantes en este país no pueden seguir siendo considerados como una plaga, como una pandemia sin control. Este país, con Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca, tiene que recuperar el espíritu de la Isla Ellis.

Ambos, América y los inmigrantes están obligados a dar cada uno lo mejor de sí para lograr compartir legal y humanamente el mismo espacio de crecimiento y engrandecimiento de este país.

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